Las Albuferas de Adra

Las Albuferas de Adra constituyen un humedal ubicado en el delta del Río Adra (Almería, Sudeste Ibérico) colonizado desde las décadas de 1980-1990 por los hoy día omnipresentes invernaderos. Su fisonomía no ha permanecido constante con los años, de modo que desde los orígenes de este ecosistema hace siglos, el paisaje del ambiente palustre ha sufrido innumerables modificaciones a lo largo de la historia. Si bien antaño ocupaba mucha más extensión en la llanura deltaica, dicho complejo actualmente está reducido a varios retazos palustres más o menos aislados entre sí, con masas de aguas libres (34 ha) y de vegetación helófita (36 ha), donde destacan en extensión las albuferas Nueva, Honda y Cuadrada, así como El Monte.
Los factores ambientales y geográficos conforman y regulan las características físicas y ecológicas presentes en el humedal, constituyéndolo como punto caliente de alta biodiversidad, con la publicación de hasta 599 taxones diferentes identificados en su superficie. Ello ha originado la aparición en el territorio de unos recursos naturales antaño ausentes, lo que ha propiciado su aprovechamiento por el hombre, incluso, desde el mismo surgimiento de las lagunas en su entorno inmediato. Por otro lado, los rasgos intrínsecos de las albuferas diferencian la biocenosis presente en cada una de las lagunas. Además, las particularidades locales han conllevado el que la composición florística asociada al aguazal presente una diversidad de las mayores encontradas en complejos palustres españoles.
Hasta la fecha, han sido citadas un total de 172 especies de plantas presentes en las albuferas. Entre la vegetación perimetral se encuentra el omnipresente carrizo o cañota (Phragmites australis). No obstante, también son frecuentes entre la vegetación de orla más arraigada en tierra firme la cañavera o caña (Arundo donax), la enea basta (Typha latifolia), los juncos merino y fino (Juncus acutus y Juncus maritimus) y, predominantemente, el taray o taraje (Tamarix canariensis). Y entre la vegetación emergente arraigada en suelos normalmente inundados superficialmente la enea fina (Typha domingensis), la castañuela (Bolboschoenus maritimus) y la masiega o juncia basta (Cladium mariscus), siendo ésta una de las escasas localidades de Andalucía oriental donde puede hallarse la última planta. Teniendo en cuenta la flora sumergida, destacan las tobas como la espiga de agua (Potamogeton pectinatus) y la najas (Najas marina) por su abundancia, así como Zannichellia contorta por considerarse un hidrófito singular a escala europea y catalogarse “en peligro de extinción” en la Lista Roja de la Flora Vascular Española. Los 12 hábitats naturales descritos en las albuferas con interés de conservación al estar incluidos en el Anexo I de la Directiva Hábitats son (*, prioritarios):
  • 1150*. Lagunas costeras.
  • 1410. Pastizales salinos mediterráneos (Juncetalia maritimae).
  • 1420. Matorrales halófitos mediterráneos y termoatlánticos (Sarcocornetea fruticosi).
  • 1430. Matorrales halonitrófilos (Pegano-Saloletea).
  • 1510*. Estepas salinas mediterráneas (Limonietalia).
  • 2250*. Dunas litorales con Juniperus spp.
  • 3140. Aguas oligomesotróficas calcáreas con vegetación béntica de Chara spp.
  • 3150. Lagunas naturales eutróficas con vegetación Magnopotamion o Hydrocharition.
  • 3170*. Estanques temporales mediterráneos.
  • 6430. Megaforbios eutrofos higrófilos de las orlas de llanura y de los pisos montano a alpino.
  • 7210*. Turberas calcáreas de Cladium mariscus y con especies del Caricion davallianae.
  • 92D0. Galerías y matorrales ribereños termomediterráneos (Nerio-Tamaricetea y Securinegion tinctoriae).
Otro grupo con entidad en diversidad biológica es el de los invertebrados, con 198 taxones citados de momento en Adra. Entre sus especies faunísticas se encuentra el caracol acuático Melanopsis lorcana, endemismo del sudeste ibérico y “vulnerable a la extinción”, así como el escarabajo acuático Cybister vulneratus, con las escasas poblaciones españolas como las únicas conocidas en Europa occidental y “en peligro de extinción”, según el Atlas y Libro Rojo de los Invertebrados Amenazados de España para especies vulnerables y en peligro.
Por su parte, aquí han sido observadas 235 especies de vertebrados, de las cuales 2/3 están protegidas legalmente según el Decreto 23/2012, de 14 de febrero y el 20% catalogadas como amenazadas en los listados y libros rojos a escala regional, nacional e internacional. Entre ellas sigue presente la anguila (Anguilla anguilla), “vulnerable a la extinción” según el Atlas y Libro Rojo de los Peces Continentales de España. La culebra de collar (Natrix astreptophora) también ha sido hallada en las albuferas, estando catalogada “casi amenazada de extinción” según el Libro Rojo de los Vertebrados de Andalucía. Además, en la localidad es abundante el galápago leproso (Mauremys leprosa), catalogado “vulnerable a la extinción”, habiendo sido también citados el eslizón ibérico (Chalcides bedriagai) y la ranita meridional (Hyla meridionalis), ambos catalogados “casi amenazados de extinción”, según el Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España. Con especial interés se encuentra la ranita, por ser cada vez más rara para la que Adra es el principal de los últimos refugios en el Sudeste Ibérico de Almería y Murcia. No obstante, sobresale el fartet (Aphanius iberus) por ser un pez endémico de la fachada mediterránea ibérica, considerado globalmente “en peligro de extinción” según la Lista Roja de las Especies Amenazadas de la IUCN, que alberga en Adra la más sureña y una de sus relícticas poblaciones en el mundo.
Dados los rasgos ecológicos, este humedal presenta una importancia regional, nacional e internacional principalmente debido a las comunidades de ornitofauna que lo habitan, tanto en la época invernal, como en la estival o de migración. Sus 186 especies de aves registradas en una superficie en torno a 70 ha palustres actuales, el 80% de los vertebrados aquí, avalan su relevancia para tal grupo animal. En concreto, la mitad de ellas son aves acuáticas, siendo las más abundantes la focha común (Fulica atra), el porrón europeo (Aythya ferina) o el zampullín común (Tachybaptus ruficollis). No obstante, también han sido observadas la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), el porrón pardo (Aythya nyroca) y la focha moruna (Fulica cristata) catalogadas “en peligro crítico de extinción”, el aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) y la gaviota de Audouin (Larus audouinii) consideradas “en peligro de extinción”, el avetorillo común (Ixobrychus minutus), la garza imperial (Ardea purpurea), el pato colorado (Netta rufina), el charrancito común (Sternula albifrons) y el martín pescador común (Alcedo atthis) como “vulnerables a la extinción”, así como el zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) y el martinete común (Nycticorax nycticorax) con la categoría “casi amenazadas de extinción”, según el Libro Rojo de los Vertebrados de Andalucía. Por su parte, la garceta común (Egretta garzetta), el calamón común (Porphyrio porphyrio), las polluelas pintoja (Porzana porzana) y bastarda (Zapornia parva) y la gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus), presentes también aquí, ostentan interés comunitario para su conservación al estar incluidas en el Anexo I de la Directiva Aves. No obstante, dos de las aves más importantes son la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris) y la malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala), catalogadas a escala global “vulnerable a la extinción” y “en peligro de extinción” respectivamente según la Lista Roja de las Especies Amenazadas de la IUCN. Concretamente la última ha registrado en Adra durante algún momento uno de sus más importantes cuarteles de invernada y lugar de cría de Andalucía y España y, por lo tanto, de toda Europa.
Por otro lado, el complejo alberga también la comunidad de pájaros, principales protagonistas de la EALG, más diversa y nutrida de la vegetación palustre en los humedales de la provincia de Almería. La conforman los paseriformes, el orden de vertebrados más diverso con 69 especies citadas hasta la fecha, y siendo el carricero común (Acrocephalus scirpaceus), el cetia ruiseñor (Cettia cetti) y el mosquitero común (Phylloscopus collybita) las especies dominantes. No obstante, destacan el ruiseñor pechiazul (Cyanecula svecica) por ser un invernante habitual y de interés comunitario para su conservación según el Anexo I de la Directiva Aves, así como la buscarla unicolor (Locustella luscinioides), el carricerín real (Acrocephalus melanopogon) y el escribano palustre norteño (Emberiza schoeniclus schoeniclus), la primera colonizadora reciente de Adra como una de las pocas localidades de cría en España y considerada “casi amenazada de extinción”, y los dos últimos invernantes escasos y “vulnerables a la extinción”, según el Libro Rojo de las Aves de España.
Tales valores han servido para declarar las extensiones más importantes del entorno (incluyendo un total de 56 hectáreas actuales de hábitat palustre) como:
No obstante, a pesar de la elevada importancia de conservación de estas lagunas, el encontrarse totalmente constreñidas por un actual cinturón perimetral de cultivos intensivos bajo plástico hace que los biotopos presentes se hayan visto seriamente degradados por el hombre. El impacto originado por la pérdida y fragmentación del hábitat, la elevada eutrofía de las aguas, el acúmulo de residuos agrícolas, la colmatación de las cubetas, la introducción de especies exóticas invasoras o el deterioro de su vegetación perimetral han repercutido enormemente en la biocenosis presente. A pesar de los esfuerzos que actualmente se están realizando por parte de los organismos gestores para minimizar o paliar los impactos, los gravámenes negativos de origen antrópico siguen incidiendo en el estado de salud del aguazal y, por consiguiente, de sus agregados de aves.
Para completar el conocimiento didáctico es recomendable acceder a la exposición permanente La Viva Historia de las Albuferas de Adra ubicada en el Museo de Adra, donde podrán concertarse, además, visitas guiadas e interpretadas al humedal.
Para cualquier información o permisos de visita a la Reserva Natural, contactar con la Delegación Provincial en Almería de la CAGPDS.

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